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Decreto 1290 de 2009 explicado para docentes colombianos

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Decreto 1290 de 2009 explicado para docentes colombianos

El Decreto 1290 de 2009 reemplazó el Decreto 230 y devolvió a cada institución la autoridad para definir cómo evalúa. Sus 21 artículos regulan el SIEE, la escala de valoración, los períodos, los derechos de los estudiantes y los procesos de promoción. Esto es lo que necesita saber para planear con él, no solo para cumplirlo.

Por qué el Decreto 1290 cambió todo

↑ Parte de la guía: SIEE

El Decreto 230 de 2002 prohibía que más del 5% de los estudiantes reprobara un grado. La intención era proteger la trayectoria escolar. El resultado fue otro: los docentes no podían reportar en el registro lo que veían en el aula. Un estudiante que no sabía leer al final de grado segundo promocionaba de todas formas, porque la cuota de repitencia ya estaba copada.

El Decreto 1290 eliminó ese límite. También eliminó la obligación de trabajar con una escala numérica específica. Cada institución puede usar la escala que mejor refleje su modelo pedagógico, siempre que sea equivalente a la escala nacional de cuatro niveles.

Eso es más libertad. Y más responsabilidad.

Los artículos que más le importan al docente de aula

El decreto tiene 21 artículos. La mayoría están dirigidos a directivos y consejos académicos. Pero hay cuatro que afectan directamente su trabajo cotidiano.

El artículo 3 define qué es evaluar: un proceso "continuo, sistemático, con carácter formativo, cualitativo e integrador". Esas palabras no son decorativas. Si su evaluación es solo un examen al final del período, está en contradicción con el artículo 3, aunque tenga los números en orden.

El artículo 5 lista los componentes del SIEE. Ahí está la base de todo: criterios de evaluación, escala de valoración, estrategias de valoración integral, acciones de seguimiento, procesos de autoevaluación de estudiantes, estrategias de apoyo para desempeño bajo y mecanismos de participación de la comunidad educativa.

El artículo 6 establece la escala nacional: Desempeño Superior, Alto, Básico, Bajo. Es el marco obligatorio de referencia. No es la escala que usted tiene que usar en el libro de calificaciones. Es la escala con la que su escala debe ser compatible.

El artículo 11 habla de las acciones de seguimiento. No basta con registrar el desempeño bajo. El SIEE debe definir qué hace la institución cuando un estudiante está en ese nivel.

Lo que el artículo 3 exige en la práctica

Un proceso continuo implica que la evaluación ocurre durante la clase, no solo al final del período. Esto tiene consecuencias para su planeación: cada sesión debe tener un momento de verificación del aprendizaje, aunque ese momento no produzca una nota.

Un proceso formativo significa que la evaluación informa y orienta. El estudiante recibe retroalimentación útil, no solo una calificación. Eso requiere que el docente sepa qué observar y qué decirle al estudiante que no alcanzó el indicador.

En básica primaria, ese proceso se ve así: la docente de grado tercero observa cómo los estudiantes resuelven un problema matemático, identifica quiénes llegaron al resultado por un camino incorrecto y trabaja con ese grupo antes de cerrar la clase. No necesita calificar nada. Está evaluando de forma continua y formativa.

La escala de valoración: más allá de las equivalencias numéricas

La escala nacional del Decreto 1290 tiene cuatro niveles. Su institución puede mantener esos cuatro niveles con descriptores cualitativos, o puede usar una escala numérica que los traduzca. Lo que no puede hacer es ignorar los cuatro niveles o usar una escala incompatible con ellos.

Qué significa cada nivel para el aprendizaje

El decreto no define qué debe poder hacer un estudiante en cada nivel. Eso corresponde a cada institución. Pero la lógica es clara.

El Desempeño Básico describe el mínimo: el estudiante alcanzó el aprendizaje esperado por el DBA. No más, no menos. Sabe lo que necesita saber para seguir aprendiendo en el siguiente grado.

El Desempeño Alto describe lo esperado con solvencia: el estudiante alcanzó el aprendizaje y puede aplicarlo en situaciones similares a las trabajadas en clase.

El Desempeño Superior describe la transferencia: el estudiante aplica el aprendizaje en contextos nuevos, con mayor autonomía y profundidad que lo requerido.

El Desempeño Bajo es el nivel de alerta: el estudiante no alcanzó todavía el aprendizaje mínimo del DBA. La institución debe activar las acciones de seguimiento del SIEE.

Cuando una institución describe cada nivel en esos términos, los docentes pueden valorar a los estudiantes de forma más coherente, y los estudiantes entienden qué necesitan hacer para avanzar.

La escala numérica y sus trampas

Muchas instituciones colombianas usan escalas de 1 a 5 o de 1 a 10 con rangos equivalentes a los cuatro niveles. La trampa más frecuente es diseñar una escala donde el rango del nivel Básico sea demasiado amplio.

Si su institución usa escala de 1 a 5 y define Básico entre 3.0 y 3.9, hay una diferencia pedagógica importante entre un 3.0 y un 3.9. Un estudiante con 3.0 está en el límite del mínimo; uno con 3.9 está consolidado pero no ha llegado al Alto. Si los trata igual en la retroalimentación, está perdiendo información valiosa.

Las instituciones que han refinado su escala con descriptores por décimas dentro de cada nivel reportan que la conversación con los estudiantes y los padres cambia: ya no es "estás en Básico", sino "estás en la parte alta del Básico y te falta esto concreto para llegar al Alto".

Los períodos de evaluación según el decreto

El Decreto 1290 no fija cuántos períodos debe tener el año escolar. Cuatro es la práctica más común, pero algunas instituciones trabajan con tres o con dos semestres.

Lo que sí es obligatorio

Lo obligatorio es que dentro de cada período la evaluación sea continua. No puede haber un solo examen que determine el 100% de la calificación del período. Eso contradice el artículo 3.

También es obligatorio que al final de cada período se emita un informe de desempeño para el estudiante y los padres. El artículo 6 del decreto, leído junto con el artículo 7, establece que los criterios de evaluación deben comunicarse al inicio del año y de cada período.

Una práctica común que viola esto: el docente les entrega la nota final del período sin haber dado retroalimentación durante el proceso. Los estudiantes reciben el número pero no saben qué hicieron bien ni qué necesitan mejorar. Eso no es evaluación formativa.

Los procesos de nivelación y recuperación

El artículo 11 del Decreto 1290 establece que el SIEE debe definir actividades de apoyo para estudiantes con desempeño bajo. Esas actividades no son opcionales: son parte estructural del sistema de evaluación.

Lo que no define el decreto es cuándo ni cómo. Algunas instituciones tienen nivelación antes del cierre del período. Otras la ubican entre períodos. Otras trabajan con planes de mejoramiento durante todo el año. Las tres opciones son válidas. Lo que no es válido es no tener ningún proceso de apoyo documentado.

Para el docente de aula, esto tiene una implicación directa en la planeación: si identifica estudiantes en desempeño bajo a mitad de período, no puede esperar al cierre para activar una respuesta. El SIEE obliga a actuar antes.

Autoevaluación y coevaluación: el artículo que más se ignora

El artículo 3, literal f, del Decreto 1290 establece explícitamente que la evaluación debe incluir los procesos de autoevaluación de los estudiantes. No lo sugiere. Lo establece como parte del sistema.

La autoevaluación y la coevaluación son los instrumentos de ese proceso. Un docente que nunca incluye autoevaluación en su práctica está dejando de implementar una exigencia del decreto.

El miedo más frecuente: "los estudiantes siempre se ponen Superior". Eso pasa cuando la autoevaluación se reduce a poner una nota sin criterios. Cuando los estudiantes tienen una rúbrica con descriptores claros y han trabajado con ella durante el período, la autoevaluación se vuelve más honesta. No siempre exacta, pero más honesta.

En grado octavo de una institución en Medellín, una docente implementó autoevaluaciones con rúbrica al final de cada período. En el primer período, el 78% de los estudiantes se pusieron Desempeño Alto o Superior. En el cuarto período, ese porcentaje bajó al 52%. No porque los estudiantes empeoraron, sino porque aprendieron a evaluarse.

La siguiente vez que diseñe una actividad de cierre, incluya dos preguntas: ¿qué aprendí hoy? y ¿qué necesito repasar? Son la forma más sencilla de implementar autoevaluación. No requieren un formato elaborado. Solo un minuto de reflexión al final de la clase.

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