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Evaluación con SIEE: Cómo implementar el sistema institucional
El Sistema Institucional de Evaluación de Estudiantes es el acuerdo evaluativo de su institución. Lo define el Decreto 1290 de 2009: cada colegio fija su escala, sus criterios y sus estrategias de apoyo. Si su planeación no refleja ese acuerdo, la evaluación queda desconectada del aprendizaje.
Qué es el SIEE y por qué cada institución tiene el suyo
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Leer artículo →El Sistema Institucional de Evaluación de Estudiantes no es una novedad pedagógica reciente. El Decreto 1290 de 2009 lo reemplazó por el Decreto 230 de 2002, que había estandarizado demasiado la evaluación al punto de prohibir que más del 5% de los estudiantes reprobara un grado. Esa restricción generaba distorsiones: los docentes no podían reportar en el registro lo que observaban en el aula.
El Decreto 1290 fue el correctivo. Le devolvió a cada institución la autoridad para definir cómo evalúa, con qué escala y con qué criterios. Esa libertad tiene un nombre: autonomía institucional. También tiene un costo: sin criterios claros y colectivamente acordados, cada docente termina evaluando con su propia lógica, y los estudiantes lo notan antes que nadie.
El SIEE resuelve ese problema. Es el documento donde la institución deja por escrito cuáles son las reglas del juego evaluativo: qué significa cada nivel de desempeño, cuándo y cómo se evalúa, qué pasa cuando un estudiante no alcanza los logros, y cuáles son los derechos de los estudiantes y los padres de familia en el proceso.
El Decreto 1290 de 2009: lo que dice y lo que no dice
El Decreto 1290 tiene 21 artículos. La mayoría de los docentes en Colombia conocen el artículo 5 (los componentes del SIEE) y el artículo 6 (la escala nacional de valoración). Muy pocos leen el artículo 3, que es donde el decreto toma una postura pedagógica explícita.
El artículo 3 define la evaluación de los estudiantes en educación básica y media como un proceso "continuo, sistemático, con carácter formativo, cualitativo e integrador". Esas cinco palabras no son decorativas. Significan que la evaluación que el decreto contempla no es solo la nota del período: es el proceso de observación, retroalimentación y ajuste que ocurre a lo largo de toda la clase, todo el período y todo el año.
Cuando un docente reduce el SIEE a "cómo saco la nota del período", está leyendo solo el artículo 6 del decreto e ignorando el artículo 3. Eso no es un error menor; es una malinterpretación del marco legal que afecta directamente la calidad de la evaluación.
Lo que el Decreto 1290 no fijó: la escala del SIEE
El artículo 6 del Decreto 1290 establece la escala nacional de valoración: Desempeño Superior, Desempeño Alto, Desempeño Básico, Desempeño Bajo. Esos cuatro niveles son obligatorios como marco de referencia. Lo que no es obligatorio es cómo la institución traduce esos niveles a su escala propia.
Una institución puede usar una escala numérica de 1 a 5. Otra puede usar porcentajes. Una tercera puede usar descriptores cualitativos. Lo que sí es obligatorio es que cualquier escala sea equivalente a los cuatro niveles nacionales. Si su colegio usa escala numérica de 1 a 10, debe haber una tabla de equivalencia clara que permita ubicar cualquier calificación en uno de los cuatro niveles.
Esa equivalencia no es solo un trámite administrativo. Es lo que permite que el informe de desempeño de un estudiante de un colegio en Pasto sea comparable, en términos generales, con el de un estudiante de un colegio en Barranquilla.
Quién aprueba y quién socializa el SIEE
Según el artículo 8 del Decreto 1290, el SIEE es elaborado por el consejo académico y aprobado por el consejo directivo. Antes de su adopción, debe socializarse con la comunidad educativa: estudiantes, padres de familia y docentes.
Esa socialización no es opcional. El artículo 9 establece que los criterios del SIEE deben ser comunicados a estudiantes y padres al inicio de cada año y al inicio de cada período. Hay instituciones que socializan el SIEE en la primera reunión de padres del año y luego no lo mencionan más. Eso no cumple el espíritu del decreto.
La socialización continua es parte del enfoque formativo: cuando los estudiantes saben qué se espera de ellos y bajo qué criterios serán evaluados, pueden participar activamente en su proceso de aprendizaje. Cuando solo reciben la nota final sin conocer los criterios, la evaluación pierde su función orientadora.
Los componentes del SIEE que más importan para la planeación
Un SIEE bien estructurado tiene varios componentes, pero para el diseño de la planeación de aula los más relevantes son cuatro.
Los criterios de evaluación: la articulación con los DBA
Los criterios de evaluación del SIEE deben derivarse de los aprendizajes que los DBA describen. Eso es una consecuencia lógica del artículo 3 del Decreto 1290: si la evaluación es del aprendizaje, y los referentes de aprendizaje son los DBA, los criterios de evaluación deben estar anclados en esos referentes.
En la práctica, muchos SIEE institucionales tienen criterios de evaluación formulados en términos de actitudes y comportamientos ("el estudiante muestra interés y participación") o en términos de producción de tareas ("el estudiante entrega el cuaderno completo"). Esos criterios son legítimos como complemento, pero no pueden ser los principales. El criterio central debe responder a la pregunta que los DBA plantean: ¿el estudiante alcanzó el aprendizaje esperado para este grado?
Un criterio de evaluación bien formulado en el SIEE describe una capacidad observable que corresponde a un nivel de desempeño. Para el nivel Básico, el criterio describe el aprendizaje mínimo del DBA. Para el nivel Superior, describe la aplicación del aprendizaje en contextos de mayor complejidad o con mayor autonomía.
La escala de valoración: más que una tabla de equivalencias
La escala de valoración del SIEE tiene un uso pedagógico que va más allá de transformar una nota en una categoría. Cuando la escala está bien diseñada, cada nivel describe qué puede hacer un estudiante, no solo en qué rango está su calificación.
Hay una diferencia fundamental entre una escala que dice "Básico: de 3.0 a 3.9" y una que dice "Básico: el estudiante identifica los elementos principales del aprendizaje pero no los aplica aún en contextos diferentes al trabajado en clase". La primera escala informa; la segunda orienta.
Las instituciones que construyen descriptores cualitativos para cada nivel de su escala reportan que la evaluación se vuelve más transparente para los estudiantes y los padres, y que los docentes tienen más herramientas para la retroalimentación formativa. No es un trabajo menor. Pero se hace una vez y se aplica durante años.
Los períodos de evaluación: ritmo y diseño de la progresión
El Decreto 1290 no fija cuántos períodos debe tener el año escolar ni cómo distribuir la evaluación en ellos. Esa es otra decisión del SIEE institucional. Hay colegios con cuatro períodos, otros con tres, algunos con dos semestres subdivididos.
Lo que sí fija el decreto es que la evaluación debe ser continua dentro de cada período. No puede reducirse a una prueba final de período que decide el 100% de la calificación. Eso contradice el artículo 3 (evaluación continua y formativa).
Para la planeación de aula, esto tiene una implicación directa: en cada secuencia didáctica, debe haber momentos de evaluación formativa que no necesariamente producen una nota pero sí producen información útil para el docente y el estudiante. El cierre de la clase, bien diseñado, es uno de esos momentos.
Las acciones de seguimiento: el SIEE como sistema, no como registro
El artículo 11 del Decreto 1290 establece que el SIEE debe definir actividades de apoyo para estudiantes con desempeño Bajo y estrategias de fortalecimiento para los que superan los logros. Esa es la diferencia entre un sistema de evaluación y un registro de calificaciones.
Un registro de calificaciones documenta el resultado. Un sistema de evaluación, además de documentar, activa respuestas pedagógicas: un plan de mejoramiento, una sesión de refuerzo, una actividad de nivelación antes del cierre del período. Las instituciones donde el SIEE funciona como sistema son aquellas donde el desempeño Bajo en la primera evaluación del período activa una respuesta docente antes de que llegue la evaluación final.
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Cómo construir indicadores de desempeño desde los DBA
El puente entre los DBA nacionales y la escala del SIEE institucional son los indicadores de desempeño. Construirlos bien es el trabajo más crítico de la planeación.
La fórmula base: verbo observable más contexto específico
Un indicador de desempeño eficaz tiene dos componentes: un verbo que describe una acción observable y un contexto que precisa las condiciones en que esa acción debe ocurrir.
El DBA 5 de Ciencias Sociales para grado sexto establece que el estudiante "comprende que las sociedades antiguas desarrollaron formas de organización política, económica y cultural que influyeron en el mundo contemporáneo". Ese enunciado, como está, no es directamente evaluable en una sesión. Necesita traducirse a indicadores.
Un indicador de nivel Básico podría ser: "El estudiante identifica al menos tres características de la organización política de una sociedad antigua (Mesopotamia, Egipto o Grecia) mediante el análisis de un texto informativo breve." Un indicador de nivel Superior: "El estudiante compara las formas de organización política de dos sociedades antiguas y argumenta cuál de esas características tiene mayor influencia en la organización política colombiana actual."
El primer indicador describe el aprendizaje mínimo esperado del DBA. El segundo describe la aplicación crítica de ese aprendizaje. Ambos son derivables del mismo DBA; la diferencia es el nivel de complejidad cognitiva.
Los tres tipos de desempeño: saber, hacer y ser
El MEN reconoce tres dimensiones del aprendizaje que los indicadores de desempeño deben cubrir a lo largo de los períodos: el saber (conocimiento conceptual), el hacer (habilidad procedimental) y el ser (actitud y valor).
Esto no significa que cada clase deba tener indicadores para las tres dimensiones. Hay sesiones que son fundamentalmente conceptuales; hay otras que son de práctica procedimental. Lo que sí significa es que, al final del período, la evaluación debe haber considerado las tres dimensiones, no solo el saber.
Muchos SIEE institucionales tienen esta distinción explicitada en sus criterios de evaluación. Si el suyo no la tiene, es una mejora que vale la pena proponer al consejo académico: que los criterios de evaluación del período identifiquen qué porcentaje corresponde a cada dimensión. Eso reduce la subjetividad en la calificación y hace más transparente el proceso para los estudiantes.
Indicadores con verbos no observables: el error que invalida la evaluación
Los verbos "comprender", "valorar", "apreciar", "interiorizar" no describen acciones observables. No se puede ver si un estudiante comprende; se puede ver lo que hace con lo que comprende.
Cuando los indicadores del SIEE o los indicadores de la planeación usan esos verbos, la evaluación queda en el aire: ¿cómo califica "comprender"? ¿Cómo distingue un nivel Alto de un nivel Básico en "valorar"?
El remedio es mecánico. Tome cualquier indicador con verbo no observable y pregúntese: "¿qué haría un estudiante que verdaderamente comprende esto?" La respuesta a esa pregunta es el indicador con verbo observable. "Explica con sus palabras", "demuestra mediante un ejemplo", "clasifica correctamente", "resuelve sin apoyo del docente": esos verbos son evaluables.
Heteroevaluación, autoevaluación y coevaluación
El Decreto 1290 menciona explícitamente en el artículo 3 que la evaluación debe ser "integral". Uno de los criterios que las instituciones interpretan como parte de esa integralidad es incluir la autoevaluación y la coevaluación además de la heteroevaluación tradicional.
Heteroevaluación: el docente evalúa al estudiante
La heteroevaluación es el tipo de evaluación más frecuente en Colombia: el docente diseña una actividad evaluativa, el estudiante la realiza, el docente la califica. Es el modelo más familiar y el que mejor funciona para medir los aprendizajes de saber y hacer cuando el docente tiene criterios claros.
Su limitación es que el estudiante es objeto de la evaluación, no sujeto. Si el estudiante no entiende los criterios con los que fue evaluado, la calificación no le dice nada sobre cómo mejorar. El docente tiene información; el estudiante tiene una nota.
Autoevaluación: el estudiante como observador de su propio proceso
La autoevaluación bien implementada no es pedirle al estudiante que se ponga su propia nota. Es pedirle que examine su proceso de aprendizaje contra criterios explícitos y que identifique sus fortalezas y sus brechas.
Hay una objeción frecuente: los estudiantes se dan la nota máxima. Eso ocurre cuando la autoevaluación no tiene criterios claros ni orientación del docente. Cuando la autoevaluación tiene una rúbrica específica y el docente ha modelado cómo aplicarla, los estudiantes tienden a ser más críticos de su propio trabajo de lo que el docente esperaría.
La autoevaluación es especialmente valiosa para evaluar el "ser": actitudes, disposición para el trabajo colaborativo, cumplimiento de compromisos. El docente difícilmente puede observar esas dimensiones con el mismo nivel de detalle que el propio estudiante.
Coevaluación: los pares como retroalimentadores
La coevaluación es la evaluación entre pares. Es el tipo de evaluación que más resistencia genera en instituciones colombianas, principalmente por el temor al favoritismo o al conflicto entre estudiantes.
Esas preocupaciones son reales. La coevaluación sin estructura genera exactamente esos problemas. Con estructura, con criterios explícitos y con un proceso de retroalimentación oral o escrita, la coevaluación puede ser muy informativa. Los estudiantes a menudo detectan errores en el trabajo de sus pares que el docente, revisando 30 trabajos en una tarde, puede pasar por alto.
Una advertencia honesta: implementar coevaluación de calidad requiere tiempo de entrenamiento. Los estudiantes no nacen sabiendo cómo dar retroalimentación útil. Hay que enseñarles. En grado cuarto puede tomar todo el primer período lograrlo; en grado undécimo, una semana. El tiempo de inversión varía, pero la habilidad de evaluar el trabajo de un par es en sí misma un aprendizaje de alto valor formativo.
Errores comunes en la implementación del SIEE
Hay patrones de error en la implementación del SIEE que se repiten en instituciones de todo el país, independientemente del nivel socioeconómico o la ubicación geográfica.
Reducir el SIEE a la escala numérica
El error más frecuente es pensar que el SIEE es la tabla que dice "3.0 a 3.9 = Básico". Esa tabla es el componente más visible del SIEE, pero es el menos importante.
Un SIEE que solo tiene la escala numérica no cumple el Decreto 1290. Le falta la descripción de los criterios de evaluación, las estrategias de valoración, los procedimientos para activar los apoyos a estudiantes en desempeño Bajo, y los mecanismos de participación de los estudiantes y padres en el proceso.
Cuando el SIEE está reducido a la escala numérica, la evaluación tiende a ser un proceso opaco: el docente califica con sus propios criterios implícitos, y el estudiante no sabe cómo mejorar porque nadie le ha explicado qué significa realmente estar en nivel Básico.
No comunicar los criterios al inicio del período
El artículo 9 del Decreto 1290 es claro: los criterios de evaluación deben comunicarse a estudiantes y padres al inicio de cada período. No al final, cuando ya no hay tiempo para que sirvan como orientación.
Hay docentes que entregan un "plan de estudios" al inicio del período que lista los temas a trabajar pero no los criterios de evaluación. Eso no cumple el decreto. Los estudiantes y los padres tienen derecho a saber, antes de que comience el período, qué se espera de ellos y cómo serán evaluados.
La comunicación de criterios no tiene que ser un documento largo. Puede ser una conversación de 15 minutos al inicio del período donde el docente presenta los indicadores de logro en lenguaje que los estudiantes entienden y resuelve preguntas. Eso es suficiente para cumplir el decreto y, más importante, para que la evaluación cumpla su función formativa.
Evaluar solo al final del período
Un SIEE que concentra el 80% o más de la calificación en una evaluación final del período no es compatible con el enfoque del Decreto 1290. La evaluación continua del artículo 3 exige que haya múltiples momentos de verificación del aprendizaje a lo largo del período, no solo uno al cierre.
Esto no significa multiplicar las pruebas escritas. La evaluación continua puede incluir observación sistemática del docente, preguntas orales en clase, revisión de trabajos en proceso, rúbricas de autoevaluación, y muchas otras estrategias. Lo que importa es que haya información sobre el aprendizaje disponible durante el período, no solo al final.
Desconectar el SIEE de los DBA
Este es el error más sistémico, y el que más afecta la coherencia del sistema educativo. Cuando los criterios de evaluación del SIEE no están articulados con los DBA, los docentes evalúan con criterios propios que pueden o no corresponder a los aprendizajes que el MEN espera para ese grado.
El resultado es que un estudiante puede tener calificaciones satisfactorias en su colegio pero llegar a grado siguiente con brechas reales en los aprendizajes que los DBA describen. Esas brechas no son visibles en el registro de notas; solo se hacen evidentes cuando el estudiante enfrenta aprendizajes que requieren haber consolidado lo anterior.
La articulación DBA-SIEE no es un trámite. Es la garantía de que la evaluación institucional mide los aprendizajes que el currículo nacional considera necesarios para cada grado.
El SIEE en la planeación de aula: el ciclo completo
La planeación de aula, los DBA y el SIEE son tres elementos del mismo sistema. Cuando se diseñan de manera integrada, la coherencia del proceso educativo es visible.
Del DBA al indicador, del indicador al criterio SIEE
El ciclo integrado funciona así: el DBA del período describe el aprendizaje esperado. Los indicadores de logro que usted formula en la planeación son la traducción de ese aprendizaje al contexto concreto de su grupo. Los criterios del SIEE que usted aplica en la evaluación son la descripción de qué significa alcanzar ese indicador en cada nivel de desempeño.
Si esos tres elementos están alineados, la evaluación del período responde exactamente a lo que el plan de clase intentó enseñar. Si no están alineados, hay una brecha: el docente enseña una cosa, el indicador describe otra y el criterio del SIEE mide una tercera.
Esa brecha es la causa raíz de la mayoría de los conflictos evaluativos entre docentes, estudiantes y padres de familia. Cuando la evaluación parece "injusta" o "desconectada", casi siempre hay una falta de alineación entre alguno de esos tres elementos.
Retroalimentación formativa: el momento que más se omite
El Decreto 1290 habla de retroalimentación en varios artículos. El artículo 12 establece que la institución debe informar a los padres sobre el proceso de los estudiantes al menos una vez por período. Pero la retroalimentación más valiosa no es la del boletín de fin de período.
La retroalimentación formativa es la que ocurre durante el proceso, dentro de la clase o al cierre de una actividad: "usted identificó correctamente el conflicto del cuento, pero no mencionó cómo se resuelve; lea el último párrafo otra vez". Esa retroalimentación no produce una nota. Produce aprendizaje.
En Colombia, muchos docentes dan retroalimentación en el boletín ("mejorar la atención en clase", "reforzar los conceptos básicos") pero no durante la clase. Eso invierte la lógica formativa: cuando llega el boletín, el período ya terminó y la retroalimentación ya no puede cambiar nada para ese ciclo.
Casos donde el SIEE no resuelve el problema
La autonomía que el Decreto 1290 le otorga a las instituciones es real, pero no es sin límites ni sin problemas.
Cuando el SIEE es inconsistente entre áreas
Hay instituciones donde el SIEE general de la institución dice una cosa y los "acuerdos de área" dicen otra. El área de Matemáticas puede tener criterios distintos a los del área de Lenguaje, y el área de Ciencias puede tener una escala diferente a las demás. Esa inconsistencia no la resuelve el Decreto 1290 por sí solo.
Lo que resuelve ese problema es un proceso de revisión y armonización del SIEE liderado por el consejo académico. No es un trabajo que un docente individual pueda hacer; requiere liderazgo institucional. Si usted detecta inconsistencias entre el SIEE general y los criterios de su área, llevarlas al consejo académico es la ruta correcta.
Cuando la escala institucional desconecta de la realidad del aprendizaje
Hay instituciones donde la escala numérica está definida de manera que casi nadie puede estar en nivel Bajo. Si el nivel Bajo empieza en 2.0 y el nivel Básico en 2.1, con una calificación mínima de 1.0, hay docentes que nunca van a poner calificaciones por debajo de 2.0 aunque el estudiante no haya demostrado ninguno de los aprendizajes del grado.
Esa situación reproduce exactamente el problema que el Decreto 230 generaba: la evaluación no refleja el aprendizaje real. El SIEE puede corregirla si los descriptores cualitativos de cada nivel son precisos y si los criterios de evaluación están articulados con los DBA. Pero si la escala está diseñada para que nadie repruebe, ningún descriptor cualitativo va a resolver el problema.
La brecha entre el SIEE aprobado y el SIEE aplicado
Este es el problema más difícil de detectar. En muchas instituciones, el SIEE aprobado por el consejo directivo es un documento cuidadosamente elaborado. El SIEE que realmente se aplica en las aulas es otro: el de cada docente con sus propios criterios implícitos.
Esa brecha no se resuelve con mejores documentos. Se resuelve con procesos de revisión colectiva, observación de clases, análisis de resultados por grado y área, y conversaciones pedagógicas donde los criterios se hacen explícitos y se contrastan.
Reconocer esa brecha es el primer paso. La mayoría de las instituciones tienen un SIEE que funciona mejor en el papel que en la práctica. Eso no es un fracaso; es el punto de partida para mejorar.
Herramientas digitales y el SIEE: qué ayuda y qué no
Las plataformas de gestión académica y las herramientas de planeación asistida pueden apoyar la implementación del SIEE, pero tienen límites claros.
Lo que una herramienta puede hacer
Una herramienta de planeación puede ayudarle a sistematizar los criterios de evaluación de su SIEE dentro de cada planeación. Si usted configura la escala de valoración de su institución, la herramienta puede incluirla en los indicadores de logro de cada plan. Así, cada planeación que genera ya viene con la alineación entre el DBA y el criterio del SIEE incorporada.
Eso no es un lujo; es un ahorro real de tiempo. Formular los criterios de evaluación alineados con el SIEE para cada planeación puede tomar entre 20 y 40 minutos si se hace manualmente. Con una herramienta que ya tiene la escala configurada, ese tiempo se reduce significativamente.
En Planeaula puede cargar la escala de evaluación de su institución en la configuración inicial. Cada plan que genera incluye automáticamente los criterios de evaluación alineados con esa escala y con los DBA seleccionados. No es la evaluación completa del período; es el punto de partida estructurado para que usted la ajuste a su grupo concreto.
Lo que ninguna herramienta puede hacer
Una herramienta no puede observar a sus estudiantes. No puede saber cuáles de ellos necesitan apoyo adicional antes de que llegue la evaluación final. No puede diseñar el plan de mejoramiento específico para el estudiante que llegó al tercer período con tres DBA sin consolidar.
La retroalimentación formativa, el ajuste pedagógico en tiempo real, la decisión de cuándo un estudiante necesita un apoyo distinto al que el grupo recibe: esas son decisiones que requieren la observación directa de un docente que conoce a sus estudiantes. Ninguna herramienta las reemplaza.
Preguntas frecuentes sobre el SIEE
¿El SIEE es obligatorio?
Sí. El Decreto 1290 de 2009 establece que cada institución educativa debe definir y adoptar su propio SIEE. Es un requisito legal para todas las instituciones de educación básica y media en Colombia, tanto públicas como privadas.
¿Quién tiene autoridad para modificar el SIEE?
El SIEE puede modificarse, pero el proceso debe seguir lo establecido en el Decreto 1290: propuesta del consejo académico, aprobación del consejo directivo y socialización con la comunidad educativa. Las modificaciones generalmente aplican a partir del siguiente período o año escolar, no de forma retroactiva.
¿Se puede modificar el SIEE durante el año?
Sí, pero con las limitaciones del procedimiento. Los cambios aprobados a mitad de año pueden generar confusión si afectan criterios que ya se comunicaron a los estudiantes y padres al inicio del período. Las modificaciones de fondo conviene hacerlas antes del inicio del año escolar.
¿Qué pasa si el SIEE de una institución no cumple con el Decreto 1290?
La Secretaría de Educación correspondiente tiene la función de verificar el cumplimiento del decreto en las instituciones de su jurisdicción. Un SIEE que no cumpla los requisitos del artículo 5 puede ser observado en los procesos de inspección y vigilancia.
¿Cómo se relaciona el SIEE con las pruebas Saber?
Las pruebas Saber del ICFES miden competencias referenciadas en los EBC y en los DBA. El SIEE de la institución puede o no estar alineado con esos referentes. Las instituciones con SIEE bien articulados con los DBA tienden a tener mejores resultados en pruebas externas, pero esa correlación no es mecánica: el enfoque formativo de un buen SIEE beneficia el aprendizaje profundo, que es lo que las pruebas Saber intentan medir.
Lo que el SIEE le exige a la planeación de aula
La conexión entre el SIEE y la planeación no es opcional. Si el SIEE de su institución define que la evaluación del período incluye heteroevaluación, autoevaluación y coevaluación en proporciones específicas, su planeación de aula debe diseñar los momentos donde esas tres modalidades ocurren.
Si el SIEE define que el desempeño Básico requiere que el estudiante alcance los aprendizajes mínimos del DBA, sus indicadores de logro deben describir con precisión cuál es ese mínimo. Si el SIEE define que los estudiantes en desempeño Bajo deben tener un plan de mejoramiento antes del cierre del período, su planeación debe incluir los momentos de evaluación formativa que detectan quiénes necesitan ese plan con tiempo suficiente para aplicarlo.
El SIEE no es una restricción externa a la planeación de aula. Es parte de la misma arquitectura. Cuando las dos cosas están integradas, la evaluación cumple lo que el Decreto 1290 diseñó: un proceso continuo, sistemático, formativo, cualitativo e integrador que orienta el aprendizaje en lugar de solo certificar su resultado.
La próxima vez que revise su planeación antes de entrar al aula, pregunte: ¿cómo voy a saber, al cierre de esta sesión, cuántos estudiantes avanzaron hacia el DBA del período? La respuesta a esa pregunta es donde el SIEE y la planeación se tocan.
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