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Estructura de una malla curricular: componentes mínimos
Estructura de una malla curricular: componentes mínimos
La estructura de una malla curricular tiene seis componentes mínimos que la ley exige: el área con sus contenidos, la distribución por grado y período, los logros con sus criterios de evaluación, los planes de apoyo, la metodología con recursos y los indicadores de desempeño.
¿Qué define la estructura de una malla curricular?
La estructura de una malla curricular la fija el plan de estudios, no la plantilla que circuló entre colegios vecinos. La Ley 115 de 1994 determina qué debe contener ese plan, y la malla es la rejilla donde esos mínimos se vuelven operables, grado por grado y período por período.
Conviene separar dos palabras que en la sala de profesores viajan como sinónimos. El plan de estudios es la figura legal. La malla curricular como herramienta de trabajo es la versión práctica con la que ese plan se convierte en una cuadrícula de áreas por grados.
Si la frontera entre ambas todavía le resulta borrosa, el artículo sobre malla, plan de área y plan de aula la separa con ejemplos.
Aquí vamos a lo concreto: qué columnas no pueden faltar y cuáles son pura decoración. Una malla puede verse completísima y aun así incumplir la norma. Antes de construir la suya desde cero, conviene mirar la guía de cómo elaborar una malla paso a paso.
↑ Parte de la guía: Malla curricular¿Qué dice la ley sobre lo que debe contener?
La norma no menciona la "malla curricular": habla de "plan de estudios". La Ley 115 de 1994, en su artículo 79, lo define como el esquema estructurado de las áreas obligatorias y fundamentales y de las optativas con sus asignaturas. Su malla es la manera en que la institución materializa ese plan.
"El plan de estudios es el esquema estructurado de las áreas obligatorias y fundamentales y de áreas optativas con sus respectivas asignaturas, que forman parte del currículo de los establecimientos educativos."
Así lo establece la Ley 115 de 1994 en su artículo 79, consultable en el Gestor Normativo de la Función Pública. El mismo cuerpo legal, en el artículo 76, define el currículo como algo más amplio: criterios, planes de estudio, programas, metodologías y procesos que ponen en práctica el PEI de su institución. La malla vive dentro de ese conjunto, no por encima de él.
¿Cuáles son los componentes mínimos de una malla curricular?
Son seis, fijados por el artículo 3 del Decreto 230 de 2002: contenidos por área, distribución del tiempo por grado y período, logros y criterios de evaluación, planes de apoyo, metodología con sus recursos, e indicadores de desempeño. Esos seis son obligatorios; lo demás lo decide cada institución.
Contenidos, tiempo y grado: las columnas que todos ponen
Tome la fila de Ciencias Naturales para grado séptimo, segundo período. El primer componente legal pide la identificación de contenidos, temas y problemas del área con sus actividades pedagógicas.
Ahí nacen las columnas de "eje temático" y "contenidos". En esa fila iría, por ejemplo, la célula como unidad de los seres vivos, alineada con los DBA del grado.
El segundo componente exige distribuir el tiempo señalando grado y período. De ahí salen las columnas de "grado", "período" e "intensidad horaria". Sin esa distribución, la malla no pasa de ser un listado de temas sueltos.
Logros, criterios e indicadores: lo que conecta con el SIEE
El tercer componente es el corazón evaluativo: los logros, competencias y conocimientos que el estudiante debe alcanzar al final del período según el PEI, más los criterios para evaluarlos. El sexto suma los indicadores de desempeño y las metas de calidad para la autoevaluación institucional.
En la práctica, son las columnas que enganchan su malla con el SIEE. Un indicador de desempeño bien redactado evita que cada docente califique con su propia vara.
Y los criterios de evaluación del SIEE dejan de ser teoría cuando ocupan una columna concreta. Si ese enganche todavía no le queda claro, la guía de evaluación con el SIEE lo aterriza.
Metodología y planes de apoyo: las que casi nadie llena
Quedan dos componentes que la norma exige y que la mayoría de mallas colombianas deja en blanco. El quinto es la metodología con sus recursos: material didáctico, textos escolares, laboratorios, ayudas audiovisuales, informática educativa. El cuarto, el más olvidado, es el diseño de planes especiales de apoyo para estudiantes con dificultades de aprendizaje.
Esa columna de planes de apoyo no es opcional. Está en el Decreto 230 desde 2002, y su ausencia salta a la vista en cualquier revisión de la Secretaría de Educación. Una malla sin esa columna está incompleta por norma, no por estilo.
¿Por qué dos colegios tienen mallas tan distintas?
Aquí va la incomodidad: ninguna norma colombiana fija un formato único de malla. No existe la plantilla oficial. Por eso dos colegios cumplen la ley con cuadrículas que no se parecen en nada, y por eso copiar la malla del colegio vecino casi nunca encaja con su PEI.
Para ver una fila armada de principio a fin, el ejemplo de malla comentado recorre las columnas una por una; y para cruzar cada celda con el MEN, el paso a paso de cómo alinear la malla con los DBA muestra el procedimiento.
¿Cambió la lista de componentes con los decretos recientes?
Sí, creció. El Decreto 1860 de 1994 listaba cinco aspectos del plan de estudios; el Decreto 230 de 2002 los amplió a seis y precisó los criterios de evaluación. El Decreto 1290 de 2009, que regula la evaluación y la promoción, derogó el 230, pero los seis componentes del plan de estudios no se perdieron en esa reforma.
De cinco aspectos a seis: qué cambió
El salto no fue cosmético. El Decreto 1860 pedía logros e indicadores definidos en el PEI.
El Decreto 230 sumó de forma explícita los criterios y procedimientos para evaluar el aprendizaje. Por eso hoy una malla que diga qué se evalúa, pero no cómo, se quedó en la versión de 1994.
Toda esa cadena vive hoy en el Decreto Único 1075 de 2015, que recogió la reglamentación de la Ley 115 sin tocarle el fondo. El número exacto del artículo que la compila cambia según la edición que consulte.
Abra su malla ahora mismo y haga una cosa: cuente cuántas de esas seis columnas obligatorias están de verdad llenas, no solo presentes con un título. La de planes de apoyo suele estar vacía. La de metodología, copiada de un grado a otro sin mirar.
Si al revisarla decide rehacerla con los DBA y el SIEE de su institución cruzados desde el inicio, genere su primera planeación alineada y verá qué celdas de la malla le quedan cortas. Esas son las que toca arreglar primero.
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